Cuento adaptado por Yordanka J.

Inspirado en el cuento popular de “La gallinita Dorada” adaptado a mi vida, mis experiencias, inspirado en los tiempos en los que me ha tocado vivir, y motivado por la sociedad con la que convivo.

Una madre trabajadora, creativa y mujer emprendedora.

Una madre creativa y soñadora estaba trabajando en el jardín de su casa y se encontró una semilla muy exótica.
-¿Quién quiere ayudarme a sembrar esta semilla exótica? - Preguntó en voz alta.
Y dijo el vecino:
-Yo no puedo, y en cosas nuevas yo no me incluyo. ¡A parte, tu no has estudiado nada de jardinería! No te saldrá bien.
Y dijo el amigo:
-Yo ahora estoy ocupado, y no veo la razón de para que hacer algo así. A parte, si no tienes estudios en Floristería no creo que logres algo.
Y dijo la madre trabajadora:
-Yo solita lo sembraré. Entonces sembró la semilla exótica en su jardín.
Cuando la planta estuvo gigantesca y fuerte como un árbol, y estaba dando frutos deliciosos, preguntó en voy alta la madre trabajadora:
-¿Quién puede venir conmigo a recoger las frutas del árbol?
Y dijo un un conocido de la familia:
-Yo no comprendo tu motivación, no vas por un buen camino, pronto veras, que yo tengo la razón, lo siento pero yo no te puedo ayudar.
Y dijo un amigo de un amigo:
-Para que emplear tanto tiempo y energía en algo que ya otros intentaron, y no les funcionó, deja de perder tiempo y energía, haz otra cosa, como todos los demás. Mira lo siento, pero yo en un proyecto así, no te puedo ayudar.
Y dijo la madre trabajadora:
-Yo recogeré todas las frutas del árbol. Entonces se fue con sus cestas y recogió todas las frutas deliciosas del árbol.
Cuando las frutas estuvieron seleccionadas, ordenadas y clasificadas, pregunto en voz alta la madre trabajadora:
-¿Quién quiere venir conmigo para llevar las frutas a las naves y almacenes y allí elaborarlas?
Y dijo un compañero:
-No creo que sea una buena idea.No vale la pena seguir. ¡Estas loca! Yo ahora no puedo. A parte, tu no tienes ni diploma de comerciante, ni estudios de economía, todo indica que tendrás muchas perdidas.
Y dijo un colega de trabajo:
-Mucho mas no vas a lograr, para que continuar. Yo no tengo mas interés ni energías para continuar. Lo siento. Intuyo que todo es una locura que te llevara al fracaso.
Y dijo la madre con voluntad:
-Yo solita lo haré. Entonces se fue con un camión y transportó todas las cestas de frutas hasta los almacenes y naves donde trabajó mucho en la elaboración de las frutas.
Cuando las frutas estuvieron laboradas, almacenadas, vendidas y todo funcionaba, la madre fundó su propia empresa, trabajando mucho para mantener la calidad y continuar con éxito. Entonces la madre trabajadora recibió para su sorpresa visitas inesperadas.
Llegó el amigo, llamó el vecino, le escribió el compañero, le visitó el conocido de la familia, se auto invitó a visitara el amigo del amigo y se anunció en una postal su colega de trabajo:
-¡Yo soy tu amigo, conmigo puedes compartir tus éxitos!
-¡Yo soy tu vecino, conmigo puedes intercambiar tus logros!
-¡Yo soy tu compañero, conmigo puedes intercalar experiencias positivas!
-¡Yo soy tu colega de trabajo, conmigo puedes contar a partir de ahora y siempre!
-¡Yo soy el amigo de tu amigo, yo deseo desde ahora colaborar contigo!
-¡Yo soy un amigo de la familia, para lo que me necesites, me puedes buscar!
Pero la madre trabajadora contestó:
-No, no y no. Mis logros los comparto con mi familia, mis éxitos son míos y de la familia. Yo comparto mis bienes con quien me ayudo y creyó en mi, y esa fue mi familia y seres muy exclusivos, los cuales e sabido elegir y seleccionar para que juntos salgamos adelante en unidad creativa y enfoque progresivo.
Yordanka Jaschke.